Zav Architects,  el estudio de arquitectura iraní ubicado en Teherán, fundado en 2006 por Mohamadreza Ghodousi es el responsable de Majara Residence, un impresionante complejo cultural situado en la isla de Ormuz, en el golfo Pérsico, históricamente famosa por sus coloridos paisajes ricos en minerales y su relevancia geopolítica.

El proyecto forma parte de una iniciativa mayor semiprivada para impulsar y fortalecer las comunidades locales a través de desarrollos urbanísticos. Por esta razón su diseño debía responder, además de a las necesidades inherentes de una edificación pública, también —y por sobre todo— a factores culturales, situación logística, características topográficas, etcétera.

Con los objetivos claros, un equipo liderado por el propio Mohamadreza Ghodousi decidió explorar las posibilidades del adobe y las estructuras arquitectónicas propias de la región, así llegaron al Superadobe, una técnica ideada por el famoso arquitecto iraní Nader Khalili que saltó a la palestra internacional cuando fue sugerida desde diferentes foros científicos como una posibilidad real para la edificación en la Luna y Marte.

La segunda gran decisión, la de optar por un clúster de pequeños domos de colores, respondía directamente a las posibilidades del material (bolsas de polipropileno llenas tierra, sedimentos orgánicos y cal), y por supuesto, a la herencia arquitectónica de la isla. «Los procesos de construcción debían ser simple y sencillos, por eso nos decantamos por cúpulas de superadobe, una alternativa contemporánea al método de la tierra apisonada», comentan desde el estudio son sede en Teherán.

Con una distribución orgánica y compartimentada, Majara Residence ha sido diseñada para poder crecer junto a su comunidad, con materiales reciclados de la zona, que además de abaratar costes, suma valor conceptual y sentido de pertenencia a un proyecto que según aseguran desde Zav Architects, «unirá las vidas de la población local y los visitantes tanto cultural como económicamente». En el sistema constructivo empleado comentan que «los sacos de arena que crean las partículas espaciales (también conocidas como cúpulas) se rellenan con la arena de dragado del muelle de Hormuz, como si la tierra se hubiera hinchado para producir espacio de alojamiento» con lo que lo hacen un sistema totalmente sostenible.

Para terminar, una nota sobre los interiores. Si ya los exteriores del complejo y de sus unidades bien podrían ser una escena de Star Wars, los espacios y ambientes interiores no se quedan atrás. Los rasgos característicos de las cúpulas se magnifican dentro de ellas. Gracias a juegos de luces y sombras creados por aberturas ingeniosamente ubicadas a diferentes alturas consiguen potenciar la generosa paleta de colores tomada directamente del paisaje circundante. Brillante.

+ info aquí